miércoles, 27 de octubre de 2010

Los suricatos

Los suricatos viven en complejas comunidades donde cada uno cumple funciones bien definidas: sólo la cooperación garantiza su supervivencia en un medio tan hostil como el desierto del Kalahari.


La hembra de suricato rechaza cualquier aproximación del macho hasta que éste la agarra por el cuello y se da inicio al apareamiento.

Las crías, que suelen ser 4, nacen ciegas y sin pelo tras una gestación de 11 semanas.  Varios días después concluye la lactancia y la madre abandona la madriguera para ir de caza dejando su camada al cuidado de otras hembras.

A las tres semanas, los jóvenes salen de la guarida por vez primera estrechamente vigilados por su guardiana.  La madre les muestra entonces alimentos desconocidos y se los ofrece para que se acostumbren a consumirlos.

A los 2 meses, las crías tienen ya un aspecto adulto.
El suricato vive exclusivamente en las llanuras semiáridas del África meridional; su hábitat específico no son las áreas boscosas o de densa vegetación sino las tierras de maleza.

Por la noche se refugia en una madriguera subterránea cuya profundidad puede alcanzar los 10 pies y que excava con sus poderosas patas delanteras.  En ocasiones comparte esos túneles con animales como la ardilla de tierra o la mangosta amarilla.  Si la zona es rocosa, el suricato se aloja entre las grietas.

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