La jirafa está emparentada con cérvidos y bóvidos, pero pertenece a otra familia, los jiráfidos (Giraffidae), que comprende únicamente a la jirafa y su pariente más cercano, el okapi. Julio César indrodujo la primera jirafa en Europa traida de su campañas en Asia menor y Egipto donde conoció a Cleopatra. Sin tener claro qué animal era, los romanos la bautizaron cameleopardo, un cruce entre camello y leopardo, convirtiéndose en el nombre científico que se utiliza hasta hoy.
La jirafa normalmente habita en sabanas o en espacios abiertos. Sin embargo, cuando el alimento escasea, es capaz de adentrarse en áreas con densa vegetación. Las jirafas prefieren las áreas de acacias en crecimiento. Pueden beber grandes cantidades de agua cuando está disponible, lo que les permite sobrevivir a grandes periodos secos en tierras áridas.
Las jirafas, con su largo cuello, son difíciles de no reconocer. Son los animales terrestres más altos, los machos logran alcanzar los 5.3 metros de altura, las hembras un poco menos. Sólo existe una especie de jirafa, con algunas variedades. Relacionado con ellas encontramos al Okapi, el cual externamente se asemeja más a los antílopes grandes que a la jirafa.
Las jirafas son naturales del África. Habitan en las extensas praderas de este continente. En cambio, su pariente el Okapi prefiere las selvas de densa vegetación.
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